jueves, 3 de marzo de 2011

MESTRUACIÓN Y DELITO, CASO ART. 35 DEL CÓDIGO PENAL ECUATORIANO

A continuación pongo a consideración de ustedes, el trabajo de investigación realizado por mis alumnos de 10mo ciclo de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica Santiago de Guayaquil, señorita y señor ADRIANA CRESPO ZAVALA y  KLEBER DAVID SIGUENCIA SUAREZ, quienes no solo se esforzaron por realizar una excelente investigación y tarea, sino que además, han permitido a través de esta página WEB el permitir que otros se beneficien de su dedicación y estudio, un saludo a ellos deseandoles el mejor de los exitos. 
I.-INTRODUCCION



Antes de iniciar el estudio del presente caso en cuestión, es indispensable establecer que, el ser humano-en particular la mujer-durante su toda su vida experimenta cambios biológicos, fisiológicos y hormonales que influyen de manera directa no solo en lo que se refiere a su apariencia anatómica, sino que, además hacen que la misma adopte un determinado comportamiento, dependiendo de la intensidad con la que se generen estos cambios.

En las etapas de menstruación y climaterio, las glándulas femeninas excretan una serie de sustancias llamadas hormonas, estas sustancias químicas son liberadas en el torrente sanguíneo de la mujer y hacen que-en determinados momentos de su vida- ciertos rasgos característicos de la misma, cambien de manera brusca.

Es así que, durante las etapas mencionadas anteriormente, la mujer puede experimentar una serie de cambios totalmente inesperados que van desde simples variaciones en su aspecto físico, hasta cambios en su forma de actuar y de pensar.

Se ha podido determinar que, durante estas etapas, en ciertas mujeres, el efecto hormonal es tan severo que, puede hacer que la mujer tenga un trastorno en su accionar frente a los demás y llegar a tal punto de cometer algún tipo de infracción.

Ahora bien, el artículo 35 del código penal ecuatoriano, establece como causal para la disminución de la pena, el hecho que, una determinada persona, en el momento de cometer una infracción, mientras tenía una enfermedad que lo prive de su capacidad de entender o de querer, podría acogerse al beneficio de la reducción de la pena.

Dentro de este trabajo, trataremos de aproximarnos al estudio del presente caso y, de alguna u otra manera llegar a una conclusión que nos permita dilucidar a la luz de la ciencia, si, existiría la posibilidad de que las mujeres que, estando en su etapa de menstruación o climaterio, cometan un determinado delito.



II.-DETERMINACION CONCEPTUAL.



Para poder entender el tema objeto del presente trabajo, es importante y oportuno establecer ciertos conceptos básicos de cada uno de los elementos o aspectos claves, sobre los cuales descasa nuestro trabajo.

En primer lugar debemos establecer que se entiende por menstruación. La menstruación para muchos científicos constituye una etapa fundamental de la pubertad en las niñas y es uno de los muchos indicios físicos que señalan que una niña se está convirtiendo en mujer. Y al igual que muchos de los otros cambios asociados con la pubertad, es posible que la menstruación genere confusión en las niñas (y en los varones). También es conocido como el sangrado mensual de la mujer. También se le llama regla, período menstrual, o período. Cuando una mujer tiene su período, está menstruando. La sangre menstrual es en parte sangre y en parte tejido del interior del útero (matriz). Fluye desde el útero, a través de la pequeña abertura del cuello uterino, y sale del cuerpo a través de la vagina. La mayor parte de los períodos menstruales dura de tres a cinco días.

En segundo lugar debemos conceptualizar al segundo periodo o etapa más crítica en la mujer, conocido como climaterio o menopausia. Entiéndase por menopausia al cambio normal en la vida de una mujer, cuando cesan sus períodos menstruales. Durante la menopausia, el organismo de una mujer comienza lentamente a producir una menor cantidad de las hormonas estrógeno y progesterona. Esto sucede a menudo entre los 45 y 55 años de edad. Se considera que una mujer ha entrado a la menopausia cuando no ha tenido un período por 12 meses seguidos, y no existen otras causas para este cambio. Al acercarse a la menopausia, puede tener síntomas de los cambios por los que está pasando su organismo. Muchas mujeres se preguntan si estos cambios son normales, y muchas están confundidas acerca de cómo tratar sus síntomas. Puede sentirse mejor si aprende todo lo posible sobre la menopausia, y si consulta a su médico acerca de su salud y sus síntomas. Si desea tratar sus síntomas, él o ella pueden enseñarle más acerca de sus opciones y pueden ayudarla a tomar las mejores decisiones sobre su tratamiento.

Finalmente debemos hacer alusión al tema central de nuestro trabajo. Este elemento o factor importante, es al que, el derecho penal lo conoce como imputación o imputabilidad. Es el conjunto de condiciones bio-psicológicas emergente de la concreta personalidad del agente en el momento del hecho, es la aptitud o capacidad personal para comprender lo injusto o antijurídico del hecho y para dirigir la acción conforme a esa comprensión. Esto implica, por una parte algo más que una simple capacidad intelectual de conocer, saber o entender y una simple capacidad de valorar el hecho como antijurídico y para actuar conforme a dicha valoración; esto implica, también que la imputabilidad se vincula con la total personalidad psíquica del autor, esto es, con el conjunto de facultades innatas o adquiridas, simples y compuestas, de la memoria a la conciencia, de la inteligencia a la voluntad, del raciocinio al sentido moral.

La imputabilidad es un concepto jurídico de base psicológica. De él dependen los de responsabilidad y culpabilidad. Imputar un acto es atribuírselo a alguien, ponerlo en su cuenta, lo que jurídicamente equivale a la obligación de sufrir las consecuencias penales que por la realización de un hecho delictivo señala el ordenamiento legal. En la imputabilidad, sed a, pues la coincidencia de un concepto jurídico y de uno psicológico. En el último lo primordial es su origen, en el primero sus consecuencias. Por todo ello debe ser tenido en cuenta constantemente en el campo del Derecho Penal. Podemos definirlo como el conjunto de condiciones psicobiológicas de las personas requeridas por las disposiciones legales vigentes, para que la acción sea comprendida como causadas psíquicamente y efectivamente por aquellas.



III.- DELIMITACION CIENTIFICA DEL TEMA.



A) ASPECTOS MÈDICOS, TESIS ESGRIMIDAS.

Antes de Lombroso, teorías como la de Tarnoswsky y Pyke, referentes al estudio del fenómeno de la delincuencia femenina, concluyen que la en toda conducta delictiva, intervienen características biológicas, dada por la naturaleza de cada individuo, y unas características sociales dependientes del tipo de sociedad y de la época histórica que le ha tocado vivir al sujeto. Entonces el hecho de que la mujer se situara por debajo del desarrollo genético adecuado la llevaría a la delincuencia, al igual que si manifiesta un desarrollo social inadecuado.

Proal relacionó la delincuencia con el desarrollo moral. El hecho de que la mujer cometiera menos delitos que el hombre se explicaba por que la mujer era moralmente superior.

Para Van de Warker que continua la obra de Quetelet la mujer comete delitos fundamentalmente por desequilibrios mentales. Sin embargo, debido a las influencias sociales, la participación de la mujer en el delito es muy baja.

Y así, otros inclusive estudiaron el cerebro de hombres y mujeres de distintas razas, determinando que en estructuras sociales diferentes el cerebro de la mujer podría creer más o que en su defecto su inteligencia sería inferior a la del hombre.

Al final del día estas investigaciones debían ser corregidas y Manouvrier las introdujo y los resultados obtenidos demostraron que la mujer tenía un cerebro un poco más grande que el hombre.

Se llegó a afirmar que las mujeres eran superiores intelectualmente a los hombres, pero los hombres habían prevalecido hasta el momento por su mayor fuerza física.



1.1.2. Teorías bioantropológicas.



Recordemos que Lombroso y Ferrero basaron su estudio en la tesis del criminal nato, es decir el delincuente debía poseer rasgos de degeneración fisiológica y al abordar el estudio de la mujer encontraron que una pequeña parte de las mujeres delincuentes presentaban estos rasgos, siendo, casi todas las que los poseían, prostitutas.

Estos autores llegaron a la conclusión de que las mujeres delincuentes presentaban pocos signos de degeneración porque habían evolucionado menos que el hombre. Este nivel tan bajo de evolución incapacita a la mayoría de las mujeres para cometer delitos, siendo este motivo el que explica la baja tasa de delincuencia femenina.

En fin, los estudios de Lombroso y Ferrero no establecieron diferencias entre hombres y mujeres, excepto en la prostitución. Sus tipos fueron la mujer delincuente nata, la delincuente epiléptica, la histérica, la lunática, la pasional y la ocasional.

La mujer delincuente, por el hecho de estar menos evolucionada que el varón, es biológicamente anormal, y debido a su inferior evolución, presentaría una menor tasa de delitos por su menor capacidad para delinquir. Su mayor crueldad se debería a su mejor identificación con lo primitivo, de ahí su predominio en la comisión de delitos de sangre. Cuando en la mujer pueden encontrarse los mismos caracteres del hombre, su criminalidad resultaría un comportamiento masculinizado e impropio de su naturaleza. La mujer es portadora de características biológicamente inmutables, como el instinto maternal. Estas características conforman su rol social y confirman la verdadera naturaleza de la mujer, con lo cual, los comportamientos disconformes con estas pautas deben considerarse anormales. La delincuencia femenina aparece definida por una doble anormalidad: biológica y social, que presenta su criminalidad como una práctica masculinizada e impropia de su sexo.

Esta doble concepción provoca una doble repulsa, por lo que a la condena legal se le añade una condena social, lo que no ocurre con el hombre.



1.1.3. Teorías del desarrollo sexual.



Se centran en el estudio de carácter endocrino, e intentan explicar el fenómeno delictivo, diferente en el hombre y la mujer, debido a los efectos que produce su distinta conformación hormonal sobre sus emociones. A diferencia de los hombres (andrógenos y testosterona que generan más agresividad) las hormonas femeninas segregan estrógenos y progesterona, que conforman los caracteres femeninos, y un comportamiento menos agresivo. Esto explicaría por que las mujeres no cometen, o lo hacen en muy escasa medida, delitos violentos.



Las mujeres son menos agresivas que los hombres pero son más depresivas.

Las explicaciones endocrinológicas sobre la delincuencia de la mujer, se han centrado en el estudio de la psicopatología experimentada por la mujer durante las crisis biológicas propias de su sexo, pubertad, maternidad y climaterio, y durante la crisis catamenial (período menstrual).

Las fases del desarrollo biológico sexual se relacionan con un incremento de la actividad delictiva, debido a la debilidad del psiquismo femenino durante esos períodos, llegando a considerar que estas circunstancias específicamente femeninas pueden ser modificativas de la responsabilidad criminal.

En segundo lugar, también se ha estudiado la delincuencia femenina en relación con el ciclo menstrual y se considera que la crisis catamenial es el factor causa de la misma.

Pero de estas explicaciones endocrinas sobre la delincuencia de la mujer se destaca que aunque los cambios hormonales pueden influir en cambios de humor no podemos afirmar que estos trastornos son la causa de la comisión de los delitos por las mujeres.



1.1.4. Teorías genéticas.



Explican las causas de la delincuencia femenina en la diferencia genética de las mujeres criminales respecto a las no delincuentes.



2. Teorías Psicoanalíticas.



Freud, desde su teoría del psicoanálisis, defiende que la mujer delincuente es un ser anormal, desde un punto de vista biológico, por que muestra una agresividad propia del varón, y por ser mujer y no tener los atributos sexuales del hombre, le provoca en ella la envidia y la venganza.

La mujer debe corresponderse con el papel social que se le atribuye y cuando no lo hace, como son los casos en los que delinque, se entiende que ello se debe al padecimiento de alguna anormalidad biológica o psicológica, que se manifiesta en su conducta, que genera un virilización de la misma impropia de su sexo.

3. Teorías psiquiátricas:



Este enfoque se realiza desde dos perspectivas, individual y social.

a) perspectiva individual: El delito femenino tiene su causa en un trastorno mental.

b) Perspectiva social: Se considera a la mujer delincuente como anormal y por ello, ingresan en los establecimientos psiquiátricos en un número mayor que los hombres, en lugar de ingresar en prisión.



- 2. TEORÍAS INTERMEDIAS: INDIVIDUALISMO CON PROYECCIÓN SOCIAL.

- 2.1.Teoría liberal funcionalista de W.I., Thomas,



Mantiene la tesis, al igual que Lombroso, que la mujer se encuentra en un estadio de evolución inferior al hombre, pero busca las razones de su comportamiento delictivo en el proceso de integración social y de socialización familiar. Thomas relaciona el comportamiento criminal femenino con la pérdida de la unidad familiar tradicional, lo que origina en la mujer una situación desconcertante, debido a la pérdida del marco adecuado para controlar plenamente su instinto biológico-amoroso, como es la esfera familiar, lo que la deja en un estado de descontrol; y por otra parte, un desajuste respecto a las instancias públicas de control que le son extrañas.

La mujer delincuente será una anormalidad y una rareza frente a la mujer tradicional, pero este autor considera que esta situación puede cambiar, si los instintos amorosos de la mujer se canalizan a través de las instancias de control, siendo la familia la más importante.



2.1. Teoría de Otto Pollack.



Parte de la inferioridad biológica de la mujer respecto al hombre, y considera la astucia, la falsedad y la venganza como características negativas de esta desigualdad. Esta desigualdad biológica se manifestaría preferentemente durante las crisis biológicas derivadas de su desarrollo sexual.

La tesis fundamental de Pollack es que la mujer enmascara su comportamiento criminal bajo las definiciones de su prototipo social establecido, un ser puro, dulce, desprotegido. Por ello, la mujer recibe un trato de favor respecto al varón por parte de los órganos judiciales.

En la actualidad esta tesis no tiene sentido porque la mujer ya ha accedido a los órganos del sistema penal, a la policía, a la judicatura y al sistema de prisiones, y no se puede seguir manteniendo la tesis de la caballerosidad de los hombres con las mujeres.



Según este enfoque, la mujer delincuente presentaría una serie de anomalías físicas, entre las que destacarían ciertas afecciones del sistema nervioso central.

Influiría, también, en la conducta criminal el desarrollo de la vida en condiciones precarias y la dificultad para acceder a los patrones de vida ideales representados por el modelo de vida de las clases medias.

Así, la delincuencia femenina es considerada como consecuencia de una anormalidad biológica, o de una pequeña anormalidad unida a factores ambientales desfavorables.



Todas estas teorías llegan a la conclusión de que existe una contradicción entre ser delincuente y mujer, por que el delito se entiende incompatible con la genuina esencia femenina.



3. TEORÍAS DE CARÁCTER SOCIAL.



A partir de los años sesenta estas teorías se ven influenciadas por el Movimiento de Liberación de la mujer y los derechos humanos. Se investiga la relación entre la delincuencia femenina y los cambios producidos recientemente en el rol de género.

La mujer es supervisada más de cerca que el hombre, se las educa para ser sumisas y pasivas, mientras que a los hombres se les socializa para que sean más independientes, agresivos, ambiciosos y luchadores. Por este motivo, los delitos que comete la mujer son menos violentos y suelen emplear menos fuerza.



3.1. Enfoques funcionalistas.

3.1.1. Teoría del rol.



Se fijan en la socialización diferencial entre hombres y mujeres a la hora de desempañar sus respectivos roles y de explicar su conducta.

Los estudios que se ocupan de la delincuencia femenina desde la perspectiva del rol, se agrupan en dos grandes corrientes:

A) Teoría de la reversión del rol: Bajo el influjo de las teorías del Movimiento de Liberación de la Mujer, su delincuencia se iría aproximando al prototipo de la masculina, virilizando y asumiendo el rol del hombre.



1. Existe gran cantidad de delincuencia femenina oculta, pero también masculina.

2. La mayoría de las actividades delictivas cometidas por mujeres no suelen ser graves.

3. Pocas chicas se ven envueltas en una gran cantidad de delitos (al igual que ocurre con los chicos).

4. El conglomerado social de la agresividad aparece en los chicos de manera general, pero no en las chicas.



B) Teoría de la convergencia de roles: Considerarían que la similitud entre criminalidad masculina y femenina se debería a una aproximación entre ambos roles: una masculinización de los roles femeninos y una feminización de los roles masculinos.



3.1.2. Teoría de la Igualdad de oportunidades.



La situación de discriminación en la que se encontraba la mujer, llevo a considerar que, debido a la escasa presencia de la mujer en las actividades sociales, económicas y laborales, no tenía oportunidades para cometer delitos, pues buen número de criminólogos afirman que la mayoría de los delincuentes no buscan la ocasión, sino que aprovechan para delinquir las ocasiones que se les presentan, los denominados factores criminógenos situacionales, la mujer tenía menos oportunidades para delinquir.

La progresiva incorporación de la mujer a la esfera pública debería traer consigo una elevación en su tasa de delincuencia hasta llegar a equipararse al varón. Estos pronósticos no se han cumplido, por que el acceso de la mujer al mundo laboral y social y al desempeño de tareas antes realizadas exclusivamente por el hombre, no significa que también habría de participar en la misma proporción que el hombre en la comisión de delitos.

También se estudia la relación entre estatus social y rol de la mujer.

Si bien el Movimiento de Liberación de la Mujer parece relacionarse con la comisión de delitos más violentos, no puede establecerse una relación entre este Movimiento y el aumento de la criminalidad femenina, pero se insiste en la relación directa entre desarrollo económico, igualdad de oportunidades para la mujer y mayores tasas de criminalidad.

La participación de la mujer en el delito puede que sea la misma que antes del movimiento de liberación, pero es percibida de forma diferente por la sociedad.

La mujer delincuente pertenece a una subcultura con normativa propia, en la que las ideas del Movimiento de Liberación de la Mujer no habrían tenido incidencia.

La reformulación de la teoría de la igualdad de oportunidades, explica que la integración de la mujer en la esfera pública traerá consigo un incremento del nivel de sus aspiraciones, al disponer de las mismas oportunidades legítimas que el hombre para acceder a los fines deseados, tendrá también similitud en las tasas de criminalidad, con el incremento de tasas de delincuencia femenina.

El estudio realizado propone que, bajo las mismas fuerzas alienantes, y con un acceso idéntico a las oportunidades ilegítimas, individuos con características similares realizarán la misma conducta, el delito, con independencia de su sexo.



3.2. Enfoques críticos.

3.2.1. Teoría del control social.



Se centra en el control social ejercido sobre la mujer.

El control social al que se ve sometida la mujer se aprecia desde la infancia y sobre todo en la adolescencia, donde las chicas tienen menos libertades e independencia que los chicos, están más supervisadas que éstos y han tenido menos oportunidades para cometer delitos. Este control social tan temprano sobre la mujer previene su implicación en la delincuencia y explicaría su escasa participación en la misma.

Lo que distingue la delincuencia femenina y masculina no son los factores generadores o impulsores del delito, sino los factores de inhibición, que contrarrestan los factores impulsores. Los factores de inhibición son más fuertes en la mujer, destacando sus evaluaciones morales antes de cometer un delito, lo que explica la menor tasa de delitos cometidos por las mujeres.

Dos son las clases de control: formal (por el Estado) e informal (normas sociales), y dentro de cada una de ellas, la mujer tiene un rol específico, determinado por el tipo de Estado y de sociedad.

Esta teoría pone el acento en el modo en que es percibido y definido el rol de la mujer por el sistema de Justicia Penal, y como esta percepción afecta al trato dado a la mujer delincuente en las distintas instancias penales, produciéndose una doble moralidad, debida a la discrepancia entre la aplicación de la ley recibida por ambos sexos ante el mismo hecho delictivo, como consecuencia de unos criterios morales implícitos que aplican los jueces, siendo más benévolos con las mujeres, según la hipótesis de la caballerosidad.

Sin embargo, de todo esto la mujer es más condenada que el hombre por los delitos que atentan contra la moral y el orden social, y afectan a la esfera pública y que implican un alejamiento de su papel tradicional de mujer.



3.2.2. Teoría de la ley y de la dependencia económica.

Se basa en la observación de las diferencias entre las penas impuestas por la comisión de un mismo delito a las mujeres y a los hombres.

Hay tres posiciones: - quienes defienden que a las mujeres les son aplicadas penas más benignas; - los que mantienen que a las mujeres se les imponen penas más duras; y los que mantienen la imparcialidad de la justicia por razón de sexo.

Al imponer una pena a una mujer además del elemento biológico, se ha observado que en los delitos no existen diferencias cualitativas, sino únicamente cuantitativas, la delincuencia femenina es menor ostensiblemente, y estadísticamente, que la masculina.





B) ASPECTOS JURÌDICOS.



NORMATIVA EN CUESTIÒN

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El artículo 35 del Código Penal, establece lo siguiente:



Art. 35.- Quien, en el momento de realizar el acto delictuoso estaba, por razón de enfermedad, en tal estado mental que, aunque disminuida la capacidad de entender o de querer, no le imposibilitaba absolutamente para hacerlo, responderá por la infracción cometida, pero la pena será disminuida como lo establece este Código.



Este artículo lo podemos explicar de la siguiente forma:



Sujetos: “Quien”, es un sujeto indeterminado, es decir que no hace distinción entre hombre y mujer. En pocas palabras, el artículo es aplicable a cualquier persona de la especie humana.

Acto: “acto delictuoso”. Esto quiere decir que estamos frente a un delito es decir, que debemos visualizar la presencia del dolo como elemento subjetivo del hecho punible.

Condición: “razón de enfermedad”. Este elemento tal vez es el más discutido dentro del análisis del presente estudio. Es así que, previo a la realización del presente estudio se discutió en clases que, el estado del climaterio y menstruación podrían considerarse como enfermedades pues, dentro del ámbito de la medicina se dice que, una mujer está “enferma” cuando padece los síntomas de estas etapas biológicas. Es muy común que, las mujeres padezcan una serie de síntomas que genera un estado de malestar en las mujeres. Sin embargo, luego de la discusión antes planteada, pudimos establecer que, no existe tal enfermedad pues, enfermedad, es todo aquello que es anormal a la salud del hombre. Pero estos cambios que la mujer padece, no son otra cosa que etapas en la vida biológica de la mujer. Es por ello que, ha quedado descartado que, tanto la menstruación como el climaterio sean considerados como una enfermedad.

Estado: “Disminuida la capacidad de entender o de querer”. Es decir que, la persona que padecía la enfermedad podía verse privada de su razón y de su voluntad, disminuida en una determinada proporción. “no le imposibilitaba absolutamente para hacerlo” es decir que, no estaba del todo privado de sus condiciones mentales, es decir que no se encontraba en un estado de alienación total.

Consecuencia: “responderá por la infracción cometida, pero la pena será disminuida como lo establece este Código”. Es decir que, a pesar que se encontraba con sus capacidades disminuidas, esta persona si responde pues en hasta cierto punto estaba consciente de lo que hacía.



IMPUTABILIDAD DISMINUIDA



La doctrina moderna, ha catalogado al artículo analizado ut supra como la base legal para la imputabilidad disminuida o penalidad parcial.

En nuestro país, a diferencia de otros, se establecen tres posibilidades, ser imputable, ser inimputable y parcialmente imputable.

Para muchos, la razón de existencia de esta disposición, trae consigo la posibilidad de disminuir la pena en razón de circunstancia que pueden influir en la capacidad volitiva de una determinada persona, cuando se han desencadenado algunas reacciones químicas que lo llevaron a cometer un delito.

Esta situación de carácter penal, lleva implícito el postulado básico que indica que, cuando un determinado sujeto presenta una disminución en la capacidad de comprender o en la determinación de la realidad.

Para el maestro Zaffaroni, el supuesto de la imputabilidad es la capacidad psíquica de culpabilidad y que su ausencia impide que opere la exigibilidad y el reproche, reconoce que hay grados de reprochabilidad puesto que hay diferentes grados de autodeterminación, lo cual conduce a que, la autodeterminación puede ser de diferente magnitud. Por lo tanto, capacidad psíquica de un sujeto, no es algo que se da como blanco y negro, sino que hay una ininterrumpida secuencia de matices que pasan por las tonalidades de gris. Cada una de estas tonalidades representa ámbitos de autodeterminación. Es necesario entonces que se reconozcan grados de inimputabilidad o también de imputabilidad aminorada. Es asi que se llega a la máxima que, hay sujetos imputables pero que su imputabilidad puede estar disminuida respecto de aquellos que pudieron igualmente cometer el injusto. Para el tratadista referido, la imputabilidad atenuada puede nutrirse con casos de neuróticos, leves defectos demenciales o esquizofrénicos, depresiones durante la menstruación, climaterio o embarazo.

Para Vasconcelos, hay sujetos que no pueden encuadrarse dentro de los imputables o dentro de los inimputables, es aquí donde encontramos a los imputables aminorados.

Para Reyes Echandia, no se dice que el hombre, considerado en si mismo, sea mas o menos imputable, se dice que determinado hecho es màs o menos imputable.

Hay quienes afirman que este tipo de imputabilidad aminorada, es consecuencia de la convivencia en un Estado Social de Derechos, donde los principios fundamentales son la piedra angular en las relaciones entre los particulares. Jaime Peña Granados, afirma que los principios de dignidad, igualdad, y proporcionalidad son los elementos justificativos de esta imputabilidad parcial o aminorada.

Para Zaffaroni, la naturaleza jurídica de la imputabilidad aminorada no puede ser otra que la de una causa de atenuación de la culpabilidad, que se refleja en una atenuación de la pena, pero como necesaria consecuencia de la menor imputabilidad.

Todo lo anteriormente expuesto, nos lleva a pensar que, el derecho penal, no es del todo radical en cuanto se refiere al hecho punible, es por ello que, tambien se humaniza con quienes pacen un determinado problema mental que disminuye su capacidad de entender y querer.

IV.-CONCLUSIÓN



Para concluir, podemos afirmar que, en el ser humano, el sistema nervioso mantiene estrechas conexiones con las glándulas endocrinas, de manera que están entrelazados los mecanismos nerviosos y hormonales de coordinación y control.

Las glándulas endocrinas son un conjunto de glándulas que producen sustancias mensajeras llamadas hormonas, vertiéndolas sin conducto excretor, directamente a los capilares sanguíneos, para que realicen su función en órganos distantes del cuerpo u órganos Blancos.

La glándula del hipotálamo e hipófisis secreta oxitocina, cuyo blanco de función es el útero, en el cual su acción es la de estimular las contracciones.

También esta la glándula ovario que secreta estrógenos y progesterona (que es una hormona esteroide de los ovarios), ambas sustancias cuyo blanco de función es el útero, en el cual su acción es la de desarrollo y mantenimiento de caracteres sexuales femeninos y conductas sexuales; y, estimular el crecimiento del revestimiento uterino.

Además tenemos la neorepinefrina y adrenalina que al ser secretada por la médula suprarrenal, dan respuestas emocionales como ira, miedo y excitación.

En fin, las variaciones en el control de la liberación hormonal son la causa de las diferencias en la ovulación femenina y su receptividad sexual.

Este antecedente sirve para adentrarnos en la conducta agresiva dentro de un marco biológico.

La conducta agresiva, que lo pondremos de forma análoga, para el caso de estudio como la conducta delictual, es la expresión externa de un estado colérico interno.

Este estudio, nos permite decir que la agresión abarca muchas características de la conducta, como situaciones que provoquen ataque o amenaza.

Es así que en los mecanismos fisiológicos dentro del sistema nervioso puede haber diferencias sistemáticas que participen en la variedad de respuestas agresivas.

Ahora bien, ¿Qué tipo de situación provoca o propicia el ataque o amenaza?, lo son los fuertes estados emocionales que acompañan a alguna formas de conducta agresiva, entendiendo que las consecuencias de una conducta agresiva son difíciles de medir por su modificación y permanencia.

Además que gran parte de la conducta agresiva NATURAL es reactiva, ya que ocurre como respuesta a la provocación.

En las formas de conducta agresiva interespecífica, es probable que las reacciones de defensa se acompañen de una fuerte excitación emocional y reacción de apremio dentro del sistema nervioso y endocrino del organismo.

En la intraespecífica la amenaza y el ataque se da a su misma especie, con efectos destructivos sí, pero sin llevar a la muerte.

Y, en la indiscriminada se da como resultado a una frustración o como ataque provocado por el dolor. Además esta conducta degenera en una agresión irritable que se da cuando no hay salida o alguna forma de escape.

Supuestamente, los circuitos nerviosos relacionados con la conducta agresiva, se activan de manera casi igual a los de la expresión normal de dicha conducta.

Algunas sustancias químicas naturales pueden tener un efecto más duradero sobre la irritación o agresividad.

En fin las hormonas que tienen efectos conductuales, pueden tenerlos debido a que actúan sobre distintos órganos del cerebro.

Hay hormonas que llegan a las células del sistema nervioso central, pero los efectos emocionales del sistema nervioso central se pueden deber principalmente a los efectos periféricos, como cambios en la presión sanguínea que son detectados por el cerebro.

Existe relación intrínseca entre las hormonas sexuales y la agresión. Los andrógenos aumentan la agresividad, mientras que los estrógenos tienen efecto casi contrario.

La conducta agresiva disminuye en el período de ovulación, tal vez por la presencia de una combinación de estrógeno y progesterona.

Existe gran sector de la conducta humana reconocida como hostil, pero que no implica ataque físico, ni amenaza real de violencia, como lo son el sarcasmo o críticas hostiles.

Pero existen así también formas de violencia como el terrorismo, bandidaje o robo, que se pueden describir “dirigidos hacia un objetivo”. Sin embargo otros actos de violencia son aparentemente irracionales o sin objetivo, que se pueden considerar como “violencia gratuita”. Por ejemplo: actos de miembros de una pandilla a ciudadanos inocentes, actos que en realidad sirven para definir los limites de autoridad.

Hay conducta agresiva que resulta más reactiva que instrumental, por ejemplo una reacción fuerte no premeditada en una disputa doméstica o una reacción explosiva hacia la frustración o humillación constante. Tales agresiones talvez no sean motivadas por algún objetivo, pero sin embargo su finalidad es la de otro tipo, como causar un daño.

Entonces tenemos la agresión hostil, expresiva o de golpear y, la más flagrante la instrumental, que se practica por ganancias que son independientes de las consecuencias lesivas o dañinas.



Hay que plantear dos aspectos: el sistema nerviosos central y los efectos endocrinos.



Los estados hormonales no son suficientes por sí mismos, para experimentar una emoción concreta, como el terror o ira por ejemplo.

También, todo depende de la cultura, si hay aculturación referente a la menstruación o climaterio, esto es que se las consideren como enfermedades (sin restar importancias a los cambios por los que atraviesa el cuerpo femenino), ambas etapas de la vida de una mujer van a degenerar en estas.

Las hormonas secretadas en ambos estado que son naturales de una mujer en diferentes etapas de su vida, no puede ser o constituir un factor determinante para declarar a una mujer imputable en el cometimiento de un delito; ya que si bien los momentos de agresividad, dependen de una respuesta del sistema nerviosos ante la secretación de una hormona, cada momento es un mundo diferente en el que la menstruación o climaterio presentan características o cambios que divergen de una mujer a otra, ya que las hormonas producen efectos conductuales y subjetivos.

Además que la hormona como tal no produce una reacción emocional única y fácilmente identificable, sino que también dependerá, para el caso de la mujer, de la conducta de las personas que la rodean. Por lo que, al involucrar a una mujer en un delito y al haberse encontrado ésta en estado menstrual o de climaterio, al momento mismo del cometimiento del delito, no sólo bastará que se halla encontrado en tal estado, sino que hay que viabilizar las investigaciones o análisis pertinentes que permitan determinar qué, quién o qué mecanismo interno medio como para provocarla o inducirla a cometer el delito, acción agresiva o violenta .

Es por ello que, podemos afirmar que, si bien es verdad, los dos fenómenos analizados dentro de la presente investigación, NO SON CONSIDERADOS COMO UNA ENFERMEDAD, las reacciones hormonales, generan un efecto fisiológico que, podría desencadenar en una serie de reacciones endocrinológicas que hacen que la mujer pueda verse en un estado tal que, pueda cometer una infracción. En tal caso, como ya fue desarrollado ut supra, podemos afirmar que, el artículo en cuestión, si tiene asidero y tiene cabida al momento de determinar una imputabilidad aminora.



ALTERACIONES ENDOCRINOLÓGICAS

Resumen

El impacto que causa el sangrado menstrual sobre la salud de las mujeres, en particular de las adolescentes depende de los cambios suscitados en el curso de los siglos, que dependen de las modificaciones en el patrón reproductivo y el estado nutricional de la población.

Por otro lado, diversas alteraciones menstruales, ya sea las que inducen aumento en la cantidad o frecuencia, se presentan con frecuencia muy elevada desde la adolescencia e impactan en forma inmediata sobre la calidad de vida de las pacientes y además pueden tener repercusiones significativas en el ámbito reproductivo y metabólico a lo largo de toda la vida de las mujeres. Por estas razones, la patología de la menstruación amerita ser considerada como un problema de salud pública, y requiere de enfoques preventivos y curativos más adecuados.

El artículo revisa los criterios de normalidad y patología en términos de frecuencia, duración y cantidad. Se analizan las causas posibles de alteraciones, ya sea a nivel central (SNC, H-H), periférico (útero y müllerianos) o por patologías endocrinas y sistémicas asociadas.

Por último, se sugieren rutas diagnósticas y terapéuticas sencillas, de acuerdo al origen de la patología y a los objetivos terapéuticos perseguidos, insistiendo en un enfoque conservador y preventivo.



Las Alteraciones Menstruales Como Un Problema De Salud Pública

Las alteraciones en los patrones de frecuencia, duración, cantidad y/o los síntomas discapacitantes que acompañan al sangrado menstrual influyen por lo tanto en forma significativa en la calidad de vida de las mujeres.

En estudios en población abierta, un porcentaje muy elevado de las mujeres reporta diferentes patologías ginecológicas, y de éstas, las alteraciones menstruales son las más frecuentes.

En un análisis sobre una Encuesta Nacional de Salud, en los Estados Unidos, 22.4% de todas las mujeres entrevistadas referían padecer o haber padecido alguna enfermedad del aparato genital; las alteraciones menstruales afectaban 53 de cada 1,000 mujeres en población general.

Por otro lado, en este mismo país, el sangrado uterino anormal constituyó el principal diagnóstico entre 350,000 hospitalizaciones a lo largo de un año.

No existen muchos datos confiables sobre la prevalencia de estas patologías en los países en desarrollo.

Algunos estudios recientes, en India, Turquía, Líbano y Nigeria, apuntan a que las alteraciones menstruales constituyen una queja muy común también entre mujeres del tercer mundo, representando entre la primera y la tercera causa de búsqueda de atención médica y/o de hospitalización.

En un estudio multicéntrico de la OMS, la prevalencia de sangrados uterinos anormales variaba entre el 8 y el 83% en diferentes poblaciones de países en desarrollo.

El sangrado uterino disfuncional, entendido como una pérdida acíclica, abundante y prolongada, representaba por su parte una causa frecuente de morbilidad, referida por un 8-27% de las mujeres en diferentes países en desarrollo.

Por lo anteriormente mencionado, podemos afirmar que los trastornos menstruales constituyen un verdadero problema de salud pública, que afectan la salud y la calidad de vida de las mujeres a lo largo de su vida reproductiva, y que amerita una mayor atención y un enfoque mas integral de atención a la salud de las mujeres.



Epidemiología De Las Alteraciones Menstruales En La Adolescencia

El debut del sangrado menstrual, definido como menarquia, marca una etapa importante en la madurez biológica durante la pubertad, señalando el momento en que la niña, después de un proceso largo y complejo de crecimiento y desarrollo, adquiere la potencialidad de reproducirse típica de la mujer adulta.

Durante los primeros años post-menarquia, las alteraciones menstruales son relativamente frecuentes, pueden interferir con el rendimiento escolar y/o laboral y representan de hecho uno de los motivos mas frecuentes de solicitud de consulta en servicios especializados.

La prevalencia de estas alteraciones en población adolescente (10-19 años) se considera más elevada que en mujeres adultas, por la inmadurez del eje hipotálamo hipófisis-gonadal que caracteriza a los primeros años de vida reproductiva.

Sin embargo, los estudios no siempre desglosan la frecuencia de estos trastornos en relación con la edad, en particular en países en desarrollo.

Se sabe que alrededor de una cuarta parte de las mujeres entre 15 y 44 años de edad se queja de sangrados prolongados o demasiado frecuentes o de manchado irregular.

En Nigeria, 12% de las adolescentes cursan con menorragia, con pérdidas documentadas con más de 80 ml de sangre por episodio de sangrado. La probabilidad de cursar con ciclos anovulatorios varía entre un 43 y un 60% entre adolescentes de 12-17

años.

Por otro lado, la frecuencia de dismenorrea es del 60-70% en adolescentes y jóvenes adultas tanto en Estados Unidos y Suecia como en Nigeria y Turquía.

Informes no publicados, relativos a los servicios clínicos de primero y segundo nivel, mencionan a los trastornos menstruales como la primera causa de consulta no obstétrica entre adolescentes. Asimismo, reportan una elevada frecuencia de anemia clínica o bioquímica, entre mujeres adolescentes que consultan a estos servicios por diferentes causas.

Es importante añadir que el patrón natural del sangrado menstrual en el último siglo se ha modificado radicalmente: el adelanto en la menarquia, el inicio tardío y la terminación temprana de los eventos reproductivos, la reducción muy importante en las tasas de fertilidad, la reducción en los periodos de lactancia exclusiva, la menopausia tardía, todo ello ha contribuido a aumentar en forma significativa el número de episodios de sangrados a lo largo de la vida de una mujer.

Tal es el impacto en salud, que una corriente actual en medicina ha cuestionado qué tan fisiológico sea este patrón menstrual.



Terminología De Las Alteraciones Menstruales

La definición de las diferentes patologías de la menstruación en la adolescencia no difiere de la que se utiliza en la edad adulta.

Pueden ser agrupadas como alteraciones en la frecuencia, la duración y/o la cantidad del sangrado.

Alteraciones de la frecuencia

Amenorrea Primaria: Ausencia de sangrado menstrual a los 14 años, en ausencia de caracteres sexuales secundarios; a los 16 años, en presencia de caracteres sexuales secundarios.

Amenorrea secundaria: Ausencia del sangrado por más de 3 meses (en caso de menstruaciones previas regulares) o por más de 6 meses (en caso de ciclos previos irregulares).

Oligomenorrea (o opsomenorrea): Sangrados infrecuentes, con intervalos mayores de 45 días.

Polimenorrea: Sangrados irregulares y frecuentes, con intervalos menores de 21 días.

Alteraciones de la cantidad y duración.

Hipomenorrea: Sangrados escasos, a intervalos regulares y cíclicos.

Hipermenorrea (o menorragia): Sangrados abundantes y prolongados, a intervalos cíclicos.

Otras alteraciones

Metrorragia: Sangrado intermenstrual atípico, que ocurre entre menstruaciones regulares.

Manchado intermenstrual: Sangrado escaso, intermitente y recurrente, entre menstruaciones regulares.

Hiperpolimenorrea (o menometrorragia): Sangrado frecuente, abundante y/o prolongado, sin patrón cíclico.

Sangrado uterino disfuncional: Episodios de meno y/o metrorragias, sin una causa anatómica y/o patológica estructural. Es evidentemente un diagnóstico de exclusión.



Etiología De Las Alteraciones Menstruales

La comprensión de los mecanismos fisiológicos que regulan la presentación cíclica de la menstruación hace fácil entender las causas que originan las alteraciones más frecuentes del sangrado.



Causas Centrales

En todas las patologías de origen central, las concentraciones de FSH y de LH se encontrarán en el rango normal o bajo, y consecuentemente serán disminuidas las concentraciones de E2 (hipogonadismo hipo-o normogonadotrópico). Dependiendo de la severidad del déficit, estas alteraciones podrán presentarse clínicamente como amenorrea primaria, amenorrea secundaria hipoestrogénica (amenorrea de centro tónico) u oligomenorrea con anovulación (amenorrea de centro cíclico).

Un mismo mecanismo subyacente explicaría las alteraciones del sangrado asociadas al estrés, como son cambios en el estilo de vida, estrés escolar, separaciones físicas o afectivas, muertes de personas cercanas, etc.

Causas menos frecuentes de alteraciones menstruales de origen central son las patologías congénitas, traumáticas, infecciosas, ocupativas o infiltrativas del SNC, que

afectan directamente la capacidad de síntesis de Ngr. hipotalámico y de LH y FSH hipofisiarias.

Cuanto más severa la afección, más bajas serán las concentraciones de estrógenos, y más severa o precoz será la manifestación clínica (amenorrea primaria, secundaria o oligomenorrea).



Causas Ováricas

En todas las patologías de origen ovárica, está directamente afectada la unidad folicular, en su capacidad de síntesis estrogénica. En un intento compensatorio de respuesta (retroalimentación negativa), se elevarán las concentraciones circulantes de FSH y de LH (hipoestrogenismo hipogonadotrópico). Cuanto más severo el daño ovárico, más altas las concentraciones de FSH (> 40 UI/mL) y más bajas las concentraciones de estrógenos.

Por lo general, se clasifican las causas ováricas en primarias y secundarias. Las primarias incluyen las causas congénitas. También se incluyen las disgenesias gonadales puras, así como las fallas ováricas prematuras presumiblemente de origen autoinmune.

Las causas secundarias incluyen todas las situaciones iatrogénicas (post-quimioterapia, post-radioterapia, postcirugía), que dañan directamente la gónada.

Nuevamente, la presentación clínica de estas al alteraciones dependerá de la precocidad y de la severidad del déficit, pudiendo expresarse como amenorrea primaria sin desarrollo de caracteres sexuales secundarios u oligomenorrea anovulatoria, que progresará con el tiempo hasta una amenorrea secundaria irreversible.



Causas Endometriales

Como vimos, la ausencia del endometrio, anatómica (agenesia de útero) o funcional (S. de Asherman), será responsable de una amenorrea primaria, asociada en estos casos a desarrollo normal de los caracteres sexuales secundarios, ya que la síntesis de hormonas por parte del eje H-H-ovario no está afectada.



Causas Endocrino-Metabólicas

Debido a las relaciones directas e indirectas que otros sistemas hormonales ejercen sobre el ciclo ovárico, varias alteraciones endócrino-metabólicas serán capaces de interferir con la ciclicidad de la menstruación, induciendo cuadros clínicos variables, que pueden ir desde la amenorrea y/o la oligomenorrea hasta episodios repetidos de meno-metrorragias.

Estas alteraciones incluyen: patologías suprarrenales (tumores secretores de andrógenos, Síndrome de Cushing, hiperplasia suprarrenal), alteraciones en el metabolismo de carbohidratos (diabetes mellitus tipo 1, en especial), patologías tiroideas (hipertiroidismo y hipotiroidismo, aún subclínico).

Pueden además asociarse alteraciones morfológicas de los ovarios (aumentados de

volumen, de aspecto poliquístico y con aumento del estroma); alteraciones en el patrón de secreción de las gonadotropinas (con una relación LH/FSH invertida); y un

estado variable de resistencia a la insulina, con sobrepeso y distribución centrípeta del tejido adiposo.



Causas Sistémicas De Alteraciones Menstruales

Diferentes patologías sistémicas pueden inducir amenorrea, oligomenorrea, o menometrorragias, a través de mecanismos a veces perfectamente plausibles, a veces más complejos y menos delucidados.



Alteraciones Menstruales: Ruta Diagnóstica

El enfoque diagnóstico de los trastornos del sangrado, deberá fundamentarse en un conocimiento sólido de la fisiología y del ciclo menstrual normal. A través de una buena historia clínica, de una cuidadosa exploración física, y de una exploración atenta y delicada de los genitales, será posible muchas veces identificar la sospecha diagnóstica inicial.

Es esencial el uso adecuado de las pruebas de suspensión hormonales (de progestinas y de estroprogestinas), representa un instrumento diagnóstico clínico muy sencillo, aún en

situaciones extremas de ausencia de recursos o limitaciones importantes en el laboratorio especializado.

Dependiendo del posible sitio de la patología, será necesario por supuesto completar la ruta diagnóstica con exploración ginecológica armada, estudios de gabinete, hasta llegar, en casos muy selectos, a una exploración quirúrgica, posiblemente laparoscópica.



INDICE



I.-INTRODUCCION 2



II.-DETERMINACION CONCEPTUAL. 3



III.- DELIMITACION CIENTIFICA DEL TEMA. 5



A) ASPECTOS MÈDICOS, TESIS ESGRIMIDAS. 5



B) ASPECTOS JURÌDICOS. 16



NORMATIVA EN CUESTIÒN 16



. 16



IMPUTABILIDAD DISMINUIDA 18



IV.-CONCLUSIÓN 20